NO FUNCIONA FONT RESIZE Cortes de Aragón: Discurso del Presidente 09.10.2005
16 de mayo de 2012

Discurso del Presidente

Discurso de apertura de las Jornadas sobre el federalismo canadiense con el ministro de medio ambiente de Canada, Stephane Dion.

Desde su nacimiento, la Fundación Manuel Giménez Abad tiene como uno de sus objetivos la reivindicación y estudio de la política y de lo público como elemento esencial de la salud democrática. Hoy son muchas las preocupaciones y dilemas que forman parte de la agenda política. Democracia, inmigración e integración, desarrollo equitativo y sostenible, fortalecimiento de las políticas de igualdad, son temas en los que, pienso que sin dificultad, podríamos coincidir a la hora de elegir los más notables de esos dilemas.

Pero, junto a ellos y no en último lugar, inmediatamente habría que traer a colación la necesidad de dar respuesta satisfactoria a los diversos problemas relacionados con la organización territorial del poder. No se trata de una cuestión novedosa y no esta de más subrayarlo. Ni en nuestro País ni en otros. Lograr acomodar bajo una misma forma política distintas sensibilidades y hechos culturales, por más que existan fuertes e históricos elementos comunes no ha dejado de ser uno de los desafíos tradicionales de la acción política. Un desafío para políticos y académicos que desde la acción y reflexión han procurado encontrar fórmulas que concilien la unidad con la diversidad, los elementos comunes con los elementos singulares, en fin, fórmulas que sumen y no que resten, fórmulas que fortalezcan al todo y a las partes.

En el momento de constitución de la Fundación Manuel Giménez Abad se era consciente de la vigencia de este debate y, en particular, de la necesidad de fortalecer en nuestro País la reflexión serena y el diálogo entre las distintas posiciones. Por otra parte, este era un tema que había constituido razón de ser de la vida profesional y del pensamiento de Manuel Giménez Abad. Así, se comprende que junto al compromiso inherente a sus orígenes con la democracia y el Parlamento, la Fundación se marcase como objetivo fundacional el estudio de la organización territorial del poder.

Son ya numerosas para corto espacio de tiempo transcurrido, las actividades realizadas por la Fundación en relación con esta temática. Ciclo de seminarios sobre modelos de descentralización política comparada, con intervención de destacados especialistas nacionales e internacionales; premios anuales de investigación cuyo fruto más elocuente es la publicación del trabajo premiado; jornadas de estudio sobre distintas cuestiones de las que ocupan el presente del Estado autonómico; desarrollo de un fondo documental ligado a las actividades y de libre disposición a través de la página web de la Fundación… Creo que esta enumeración es suficiente para acreditar como positiva la respuesta a la inquietud inicial.

En este punto no puedo dejar de aludir al tiempo de mudanza en el que hay que situar a nuestro modelo de estado. Simplemente deseo constatar como en ocasiones como ésta, en las que se contraponen las opciones, demasiadas veces con una virulencia no deseada, y en las que la reflexión serena se hace más difícil, es más oportuno que nunca llamar al juicio sereno, a la reflexión y a un diálogo que se traduzca en un sincero escuchar a los demás. Es también momento de aprender de experiencias ajenas, de conocer aquello que ya ha sido realizado en otros territorios y que bien pudiera resultar de actualidad para nosotros. Por eso, pienso, hoy más que nunca es preciso realizar actividades como las enunciadas.

Es en este contexto en el que resulta necesario insertar las jornadas que hoy me corresponde inaugurar. El título de las jornadas es suficientemente expresivo de sus intenciones y de su coherencia con la línea de trabajo antedicha: "El federalismo canadiense y su proyección sobre el modelo español". En efecto, hoy y mañana se persigue no sólo conocer la realidad de uno de los modelos prototípicos de la descentralización del poder y, en particular, del estado federal, sino, particularmente, su reflejo y contraposición con la experiencia española.

El interés por Canadá, la utilización de algunos aspectos de su experiencia política y de sus respuestas jurídicas, es habitual en el debate político y universitario español. La distancia entre Canadá y nuestro país, no solo geográfica, sino cultural y, sobre todo, política y constitucional, no ha sido impedimento para el éxito del referente canadiense.

Pero, como sucede habitualmente, se trata de una realidad conocida de manera fragmentaria, cuando no contradictoria. A menudo, se ha extraído de su rica realidad sólo una visión en función de las premisas políticas de partida, pensando en modelos unilaterales que están lejos de la intrínseca complejidad del modelo canadiense. En este sentido, la experiencia canadiense merece una mayor atención, atendiendo todos sus extremos y, especialmente, teniendo en cuenta los principios de fundamentación democrática que son la base de toda su articulación.

No otro es el objetivo de estas jornadas construidas sobre la elección de cuatro bloques temáticos que se han considerado del mayor interés para el público español bien por la singularidad y oportunidad de la respuesta canadiense bien por su importancia para el modelo español. De esta manera, y sucesivamente, se irán exponiendo y debatiendo el modelo lingüístico, el sistema de financiación, la articulación política de la participación de los entes subestatales en el estado y la respuesta dada a la cuestión suscitada por la singularidad de Quebec. Aun necesariamente incompleto, se trata de un significativo muestrario de las más relevantes cuestiones que se plantean no ya en Canadá o España sino en cualquier estado que responda a un fuerte modelo de descentralización política.

Pero si bien creo que las jornadas tendrían el máximo interés para el público español con el enunciado de lo expuesto, éstas, como se sabe, responden a un hecho que considero del mayor interés. En efecto, la publicación en español de los escritos del profesor de Ciencia Política y Ministro de Canada, Sr. Stephane Dion, constituye un importante acontecimiento en el actual debate español. Lo es porque si bien las tesis del Sr. Dion, de tan notables consecuencias jurídico-políticas en su País, son conocidas entre nosotros, lo cierto es que no dejan de serlo de manera fragmentaria e incompleta. La visión de un convencido federalista, de un entusiasta de su condición de quebecois y de canadiense, de alguien que piensa que restar es siempre empobrecer, que la respuesta esta siempre en la suma desde la diversidad, desde la democracia y desde el mutuo respeto a la diferencia y a lo que une, tiene, hoy, repito, un valor especial para un lector español.

Así, creo que sólo puede entenderse como una agraciada fortuna que estas jornadas no sirvan sólo para comprender mejor un relevante modelo comparado sino también para presentar al público español el libro "La política de la claridad. Discursos y ensayos sobre la unidad canadiense". Fortuna que se completa con la presencia entre nosotros del propio autor, a quien desde este momento quiero agradecer su amable predisposición a ofrecer al público español su escritos y a estar entre nosotros para su presentación.

Poco más me resta por decir. Es el momento de escuchar. Sólo agradecer los distintos esfuerzos que han hecho posible que hoy el Palacio de la Aljafería, sede de las Cortes de Aragón, puedan acoger estas jornadas y, muy singularmente, a la Embajada de Canadá cuya amabilidad y receptividad ha hecho posible una tarea que de otra manera no hubiera sido posible.