
Discurso del Presidente

Presentación Jornada CESA
Presidenta del Consejo Económico y Social de Aragón,
Señoras y señores,
Bienvenidos a este lugar de encuentros y espacio abierto a la sociedad que intentamos hacer cada día de nuestras Cortes.
Hace ahora un año, el 15 de septiembre de 2008, se hundía uno de los mayores bancos de inversión de todo el mundo, el gigante estadounidense Lehman Brothers, provocando un terremoto financiero de escala planetaria que desencadenó la mayor recesión económica desde la Gran Depresión de los años treinta del siglo XX.
En Aragón, en Zaragoza, acabábamos de concluir una exposición internacional sobre el agua y el desarrollo sostenible que nos había colocado en un espacio destacado en la escena internacional, que nos permitió dar un enorme salto en la modernización urbanística de la ciudad y que nos llenó de orgullo por haber acreditado nuestra capacidad para organizar grandes eventos.
Apenas habíamos saboreado aquellas mieles cuando nos alcanzó el terrible ‘tsunami’ financiero. La gran actividad desarrollada en los preparativos de la Expo y durante su celebración sirvió de colchón y contribuyó a amortiguar el golpe, de forma que la tasa de paro en nuestra Comunidad se situó y se ha mantenido, pese a su escalada, varios puntos por debajo de la media nacional.
Lo que acabo de decir no es, no puede ser bajo ningún pretexto, un consuelo para nadie y menos para quienes, como representantes de todos los ciudadanos, tenemos la obligación de proteger precisamente a los más débiles y desfavorecidos, porque las graves consecuencias que acarrea la destrucción de empleo constituyen la expresión más dura de la crisis.
Las ‘réplicas’ de aquel seísmo financiero mundial todavía llegan, desgraciadamente, en un doloroso goteo de expedientes de regulación de empleo o de cierre de empresas. También en la amenaza que con la venta de Opel se cierne sobre la factoría de Figueruelas y la industria auxiliar de la automoción. Una amenaza que, aunque atenuada tras la movilización desarrollada en Aragón, sigue comprometiendo el futuro de una factoría vital para nuestra economía, por lo que debemos reforzar la unidad política y social en defensa de los trabajadores.
81.446 parados en Aragón en septiembre de 2009, con un aumento de 716 respecto al mes anterior; y 548.062 afiliados a la Seguridad Social; 3.358 menos que en la estadística anterior, son los datos de los protagonistas de nuestra acción: los desempleados.
Esta crisis ha puesto en evidencia las debilidades y las grandes contradicciones de una economía globalizada en la que cada vez tienen más influencia países emergentes con regímenes políticos distintos, incluso antagónicos. Varias potencias mundiales tuvieron que salir al rescate de grandes bancos para evitar males mayores, y a la vista de las grandes imperfecciones del capitalismo puro surgió un debate que sigue abierto para incrementar el control público del sistema financiero mundial y poner coto a los paraísos fiscales.
En este contexto, si se actúa aisladamente, resulta realmente estrecho el margen de Estados como España y más aún de Comunidades como Aragón para corregir la situación, adoptar medidas preventivas y tomar posiciones para el siguiente ciclo expansivo. Más que nunca hay que buscar alianzas, pero ante todo hay que cambiar las bases sobre las que se asienta la economía mundial: estamos también en una crisis de valores y de confianza, y frente al individualismo y la especulación que nos han precipitado a esta caída hemos de recuperar y anteponer el espíritu cívico, la cooperación, el esfuerzo, la justicia y la solidaridad.
Ahí es donde adquiere importancia cada grano que podamos aportar cada persona y cada colectivo desde nuestra parcela, y donde un órgano como el Consejo Económico y Social de Aragón puede desplegar buena parte de su potencial como centro de análisis, reflexión y búsqueda de consensos.
La crisis ha revalorizado el papel, importante de por sí, del CESA. No sólo como órgano consultivo del Gobierno aragonés y de estas propias Cortes. No sólo como órgano de participación y diálogo entre los principales agentes económicos y sociales de la Comunidad, que complementa y refuerza en cierta forma el Acuerdo Económico y Social para el Progreso de Aragón. También, y especialmente, por la función que desempeña del Consejo como catalizador y canalizador de demandas fundamentales de la sociedad aragonesa.
El informe anual que dentro de un momento se va a presentar –que en esta edición dedica un atinado análisis específico a la Expo 2008- se ha consolidado como el principal referente en nuestra Comunidad para aproximarnos a la evolución de la economía, el trabajo y las condiciones sociales. Y, junto a los estudios monográficos y los dictámenes emitidos, el informe anual del CESA constituye una valiosa y constructiva aportación para la superación de los problemas y la mejora constante de nuestra sociedad.
Querida Ángela Abós, también merece un señalamiento expreso la defensa que, desde vuestra parcela, venís haciendo de la permeabilización del Pirineo; uno de los grandes objetivos estratégicos que tiene nuestra Comunidad, complementario con la gran apuesta logística que se está desarrollando con un respaldo básico de todos los partidos. Abrir una gran vía de comunicaciones por el centro del Pirineo es un objetivo por el que, desde aquí, apelo a perseverar unidos más allá de las alternancias en el poder, porque proyectos de semejante calado siempre tardan largos periodos en madurar y convertirse en realidad.
Permitidme en este punto una pequeña digresión sobre los proyectos que deben mantenerse en el tiempo y superar la alternancia en el poder. Cuando tuve el honor de ser reelegido presidente de las Cortes de Aragón al inicio de esta legislatura, en mi discurso expuse como uno de los objetivos que desde la presidencia me proponía impulsar la creación de una comisión permanente de estas Cortes llamada Comisión del Futuro.
Alguien, con sarcasmo, me dijo: “Si es del futuro, habrá que esperar a que llegue”. Pues bien, desgraciadamente, creo que ha llegado el futuro con la crisis económica internacional. Y me gustaría transmitir la idea casi en primicia en este foro tan atinado, porque esta Comisión del Futuro habría de contar necesariamente con la opinión y el concurso del CESA.
La Comisión del Futuro no es un invento personal, sino una idea extraída de un parlamento que funciona muy bien, como es el de Finlandia, un país que es objetivamente pobre en recursos pero es líder en tecnologías de la información y la comunicación a nivel mundial.
Allí es donde tomé referencia de esta Comisión del Futuro que lo que trata es de definir y decidir qué asuntos van a continuar mantenidos en el curso del tiempo al margen de los cambios de gobierno. Proyectos de largo recorrido, de largo desarrollo, que requieren una unanimidad política en lo básico para que los presupuestos en este caso de la Comunidad Autónoma tengan continuidad en el tiempo para su sostenimiento.
Tenemos alguna iniciativa que está funcionando en este momento que podría ser ilustrativa de lo que digo: la utilización de los purines del cerdo para la creación de especies maderables de calidad que tienen un periodo de maduración mínimo de 40 años hace que si se interrumpiera la financiación de esta idea no tendría ninguna posibilidad de prosperar, y desde luego bien elocuente es el mantenimiento de las acciones estratégicas para la consecución de la Travesía Central del Pirineo.
Pues bien, si el clima político no lo impide, intentaré recuperar este objetivo, y desde luego contar como decía con el CESA y su opinión es fundamental para que la reunión de los políticos en el seno de esa Comisión del Futuro cuente con el concurso de entidades tan significadas e importantes como vosotros, como la Real Sociedad Económica de Amigos del País, la Universidad, etc., que aporten un caudal de ideas para buscar ese consenso político tras una elección rigurosa y desde luego reducida de los temas importantes que conviene sostener en el tiempo con permanencia en su desarrollo y consecución.
Aragón es una Comunidad con una debilidad en su población y en su distribución territorial y solamente desde la imaginación y la elección muy cuidadosa de grandes objetivos podemos tener ‘chance’ en el contexto nacional e incluso europeo que tanto nos afecta.
Señoras y señores, para resolver cualquier problema hace falta primero reconocerlo. Uno de los mitos caídos de la crisis económica mundial, Alan Greenspan, que dirigió durante dos décadas el sistema bancario central de Estados Unidos, auguraba hace poco con resignación que en el futuro “será inevitable una nueva crisis financiera derivada de la especulación, porque está en la naturaleza humana”.
Quiero pensar que no es así. Quiero creer que somos capaces de anteponer las grandezas a las miserias. Quiero confiar en que sabremos ordenar y regular los mercados con mayores garantías, superar las tentaciones populistas y proteccionistas, y mejorar y extender la democracia y la justicia social.
Espero sinceramente que dentro de unos años hayamos salido reforzados de esta crisis, sobre la que se perciben cada vez más signos de recuperación. Confío en que Aragón supere las dificultades y siga creciendo, prosperando y ganando un espacio propio en el concierto internacional. En ese camino, hoy ponemos un pequeño grano con esta jornada de la que estoy seguro que surgirán conclusiones provechosas en beneficio de los ciudadanos.
Muchas gracias.
Zaragoza, 6 de octubre de 2009
Discursos del Presidente
