
7 de septiembre de 2010
Condados, Reino y Corona

Aragón en la unificación dinástica de las coronas
Fernando II, casado con la reina castellana Isabel desde hacía unos años y que desde fines de 1474 compartía con su mujer la soberanía en el reino vecino. Se producía ahora la unión dinástica de ambas coronas, nada más, porque cada reino conservó sus propias leyes e instituciones, sus leyes diferentes, al igual que las monedas, y se mantuvieron las fronteras entre ambos. Aunque en el ambiente de la Corona se pensaba en la restauración de España y los Reyes consideraban que habían unido sus reinos en ningún momento se pensó se produjo, la uniformidad política ni la unificación de España. Como rey de Aragón, Fernando procuró realizar las mismas modificaciones políticas (reforma en las elecciones para la Diputación y municipios, creación del Consejo de Aragón como principal órgano administrativo de la Corona ...), sociales
(dominar a la nobleza, potenciar a la "clase media", liberar a los vasallos del poder señorial ...), de orden público (creación de la Santa Hermandad) y el saneamiento económico, transformaciones que en sus posesiones castellanas sí estaban siendo efectivas, mientras que en Aragón sólo unos pocos cambios triunfaron aunque, en su mayor parte, de forma transitoria. Con los Reyes Católicos se introdujo en Aragón el tribunal de la Inquisición. Su implantación, al principio, originó graves problemas, tales como la tremenda resistencia de la ciudad de Teruel y el asesinato de Pedro de Arbués, primer inquisidor de Aragón. La política exterior de este reinado, obra personal de Fernando, se caracterizó por responder a los intereses de la Corona de Aragón: conquista y anexión definitiva de Nápoles, aislamiento de Francia a través de la política matrimonial que planificó para sus hijos y conquista de Navarra. En la
gestación del descubrimiento de América (1492), la participación aragonesa fue notable. Ese mismo año la expulsión de los judíos había causado la salida de una minoría religiosa con un notable papel en el mundo financiero. Los Reyes Católicos hicieron importantes obras en la Aljafería y patrocinaron la construcción del monasterio de Santa Engracia. Es de destacar en el panorama cultural la aparición del primer libro impreso en Aragón (Zaragoza, 1475) y la extraordinaria calidad tipográfica que alcanzó la imprenta de la ciudad en este periodo. 
supuso el advenimiento de la Casa de Austria, cuyo primer representante fueLa muerte de Fernando el Católico (1516) y su última decisión testamentaria Carlos I (desde 1519 V de Alemania al ser elegido emperador). Aragón se mantuvo bastante alejado, salvo en el pago de tributos, de la política imperial (guerras contra Francia, los protestantes y los turcos) y de las exploraciones oceánicas y conquistas en América. Aragón era para entonces un territorio pequeño en relación al resto de las posesiones de Carlos I, con escasa población y económicamente pobre, sólo interesado en los asuntos propios del reino, con grandes rivalidades entre las grandes familias nobiliarias, graves tensiones sociales y una defensa a ultranza de sus instituciones propias. Se estaban gestando los graves problemas que explotaron en el reinado siguiente.

mudéjares (1526) que pasaron a denominarse "moriscos", cambios en la institución virreinal que suscitó fuertes recelos y resistencias; iniciación de la Acequia Imperial (1528) para un mejor aprovechamiento del agua del Ebro, obra que no culminó hasta el siglo XVIII; la aprobación de unos Estudios GeneralesHechos destacados en este periodo fueron: el bautismo obligado de los de la [Universidad de Zaragoza] (1542) que pronto se vieron malogrados. Las Cortes de Monzón de 1547 tomaron dos acuerdos notables para el Derecho y la Historia: la puesta al día de los Fueros de Aragón,
que se recopilaron de nuevo, y la creación del cargo del Cronista del Reino más el nombramiento para el mismo de Jerónimo Zurita, cuya obra principal, Los Anales de la Corona de Aragón, es imprescindible para conocer la historia del reino. En 1553 el humanista aragonés Miguel Servet publica la Restitución del Cristianismo donde describe por primera vez en Occidente la circulación menor de la sangre. Poco después la intransigencia religiosa de aquellos tiempos le lleva a la hoguera por orden de Calvino en Ginebra (Suiza). Es sobresaliente la arquitectura civil de todo este periodo, especialmente la Lonja de Zaragoza, los palacios particulares, los ayuntamientos de algunas localidades (Uncastillo, Valderrobres, Jaca, ...) y algún otro edificio público como la lonja del almudí, hoy Ayuntamiento, de Tarazona.
En 1556 abdicaba Carlos I y sus numerosos dominios pasaron a su hijo Felipe II (I de Aragón). En Aragón las tensiones acumuladas dieron lugar a graves conflictos que son conocidos como las «Alteraciones de Aragón»: sublevaciones de vasallos contra sus señores (casos de Ariza, Monclús y Ayerbe, por ejemplo), la crisis de Ribagorza que era el señorío más importante del reino y que regían los duques de Villahermosa, problemas entre montañeses (ganaderos y "cristianos viejos") frente a moriscos (agricultores y "cristianos nuevos"), enfrentamientos entre distintas localidades por cuestiones de pastos, ganados y aprovechamiento del agua, gran desarrollo del bandolerismo, especialmente
en el Altoaragón, problemas entre el rey y Teruel y Albarracín por cuestiones forales, la larga resistencia aragonesa ante el "virrey extranjero", utilización indiscriminada de Zaragoza del Privilegio de los Veinte, la peste de 1564, etc. A todos estos problemas se suma el más famoso de todos, el asunto de Antonio Pérez, que fue el detonante para la sublevación de Zaragoza contra el rey. Los ejércitos castellanos tuvieron que dominar militarmente la capital aragonesa y el Justicia de Aragón don Juan de Lanuza, el Mozo, fue ejecutado (20 de diciembre de 1591), sin ningún juicio, por su defensa de la legalidad aragonesa. Un año después en las Cortes de Tarazona Felipe I (II de Castilla) reformaba
parte de las instituciones aragonesas a su conveniencia y la de algunos aragoneses y recortaba las "libertades" del reino. Destacan en este panorama la consolidación definitiva de la Universidad de Zaragoza, gracias a Pedro Cerbuna (1583), y los historiadores como Zurita y Blancas, más diversos juristas. En lo religioso hay que mencionar la creación de los obispados de Jaca y Barbastro (1571), Teruel y la separación de Albarracín del de Segorbe (1577).
Con el primero de los llamados «Austrias menores», Felipe II (III de Castilla) (1598 - 1621) se inaugura el difícil siglo XVII. Su medida más importante también en relación con Aragón fue la expulsión de los moriscos en 1610 que resultó nefasta: pérdida demográfica de un 15 % de la población aragonesa, la ruina del campo y desatención de riegos y acequias, pérdidas de alfares (Muel y Villafeliche). El vacío poblacional, a pesar de la inmigración francesa, fue notable y muchos lugares no se recuperaron hasta bien entrado el siglo XVIII. Bajo Felipe III (IV de Castilla) (1621 - 1665) se intentó desarrollar la "Unión de Armas", un proyecto que intentaba crear una reserva militar de la monarquía a la que Aragón debía contribuir. Esta aspiración del Conde Duque de Olivares, valido real, contribuyó a aumentar las difíciles circunstancias
económicas que arrastraba Aragón, al incrementarse la presión fiscal que perjudicó notablemente junto con la coyuntura el comercio y, con ello, los ingresos de la Diputación del Reino. Todo esto, más la prohibición del comercio con Francia, empobrecieron aún más al reino que, por otra parte, vivirá poco después las consecuencias de la peste de 1648-1654. Además la crítica situación aragonesa se complicó todavía más con la Guerra de Secesión de Cataluña (1640 - 1652), donde la franja fronteriza sufrió especialmente las consecuencias: saqueos, ataques y ocupaciones, etc. Las consecuencias de este reinado fueron muy graves
para Aragón: continuas movilizaciones de hombres por las guerras contra Francia y Cataluña, falta de mano de obra, constantes requisas, medidas contra la población de origen francés, alojamientos de tropas ... que se resumen en dos palabras: inseguridad y pobreza generalizada. En todo este contexto hay que enmarcar la llamada conspiración del duque de Hijar (1648) contra la monarquía castellana.Bajo el último de los Austrias, Carlos II (1665 - 1700) un personaje destacado fue don Juan José de Austria, hijo natural de Felipe III de Aragón. Contó con el apoyo de Aragón y de Cataluña para provocar el primer golpe de fuerza de la historia moderna de España (1677).

Ruina económica, ineptitud política, ... negativo es el balance del siglo XVII aragonés salvo en lo cultural. Personalidad destacada fue Baltasar Gracián entre cuyas obras sobresalen El héroe, El criticón, El político y Agudeza y arte de Ingenio. Otros escritores y cronistas que deben ser mencionados son J. Costa, J. Martel, los hermanos Argensola, Vincencio Blasco de Lanuza, F. Ximénez de Urrea; Uztarroz, Dormer. De este mismo periodo es José Pellicer Ossau, considerado el precursor del periodismo. Y en
Huesca destaca el mecenas Lastanosa. Los nombres que también forman parte de este importante momento cultural son los de los pintores Jusepe Martínez y Jusepe Leonardo, el del virrey Palafox, el portugués Juan Bautista Labaña que realiza el Mapa de Aragón por encargo de la Diputación del Reino, San José de Calasanz abre la primera escuela pública gratuita en 1647, Juan Pablo Bonet crea un primer lenguaje para enseñar a hablar a los sordomudos, Miguel de Molinos con su doctrina, luego condenada por la Iglesia, del "quietismo", el músico Gaspar Sanz, el organista darocense Pablo Bruna, etc. etc.
Puede hablarse con toda propiedad de un siglo de oro en la cultura aragonesa. Mención aparte merecen las numerosas obras de estilo barroco y, tras el Milagro de Calanda (1640), la creciente devoción a la Virgen del Pilar que llevará a que se le declare patrona primero de Zaragoza y luego de todo Aragón. En las últimas décadas del siglo se inician las obras del actual templo del Pilar.
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